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Traducción al japonés de la letra de ”BOCA” (Leo Minax & Chico Amaral)
hecha por MARIKO AIMOTO:

(También se encuentra en la página oficial de Leo Minax en Japón: http://leominax.blog54.fc2.com/)


注)「BOCA」は、ブラジル人作曲・作詞家/サキスフォニスト、
   Chico Amaralのアルバム“Singular”(2007)にて初出録音。

声をととのえるための口
僕らのため言葉を見守る口
心揺れ動く性急な愛を望む口

口は高い緊張を伝えるパイプ
口はサメのように危険なもの
悪態をつきたがり 後悔する口

溺れてしまいもうだめな口
信仰を導く口
愛撫をしたい口 感じるために

口は心から始まってる

楽しみ尽くすための口
あなたを好きになるための口
見るものを言葉にするための口 叫びのうちに

はいといいえ 口の中で決まる
君の口が気になってしまう

パンのかけらにある口
理屈をささやいている口
フェイジョンを味見し 感謝する口

口は高い緊張を伝えるパイプ
口はサメのように危険なもの
大衆を引きずり 暴徒と化する口

コーヒーを待つ口
どんなふうであるか言う口
口はローマに行き知りたがる

口は心から始まってる

口かも 口じゃないかも
忘れることを忘れずにいるための口
生きることを そしてこの歌を語るための口

はいといいえ 口の中で決まる
君の口が気になってしまう
はいといいえ 口の中で決まる
君の口が気になってしまう…

boca pro tempero da voz
boca guarda a língua pra nós
boca quer o afeto veloz
de estremecer

boca é tubo de alta tensão
boca é tudo no tubarão
boca de rogar maldição
e arrepender

boca, se afogou, não deu pé
boca de pastor leva fé
boca de querer cafuné
pra ver

que a boca começa
no coração

boca pra gastar de prazer
boca pra gostar de você
boca pra soltar o que vê
na exclamação

no céu da boca, sim e não
tua boca chama a atenção

boca no pedaço de pão
boca sussurrando a razão
boca de provar o feijão
e agradecer

boca é tubo de alta tensão
boca é tudo no tubarão
boca de arrojar multidão
e embrutecer

boca de esperar o café
boca de contar como é
boca vai a Roma
se quer saber

que a boca começa
no coração

boca pode ser ou não ser
boca pra lembrar de esquecer
boca pra dizer o viver
e esta canção

no céu da boca, sim e não
tua boca chama a atenção
no céu da boca, sim e não
tua boca chama a atenção

***


 

Página oficial de Leo Minax en Japón (by MARIKO AIMOTO):

 http://leominax.blog54.fc2.com/

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 De vuelta a Madrid – Parte 7

Sigo aqui – en mi página oficial – lo que había empezado a publicar en MySpace, para contaros mis andanzas… (Las entregas anteriores se encuentran en el blog de aquella página). Algunos ya me reclamaban algunas partes importantes de mi trayectoria durante el 2009!… Acabamos de empezar el año 2010 y ahora vuelvo a echar un vistazo a lo que pasó. Miro hacia atrás con las mismas ganas que tenía cuando empecé a escribir estas crónicas. Esta vez, desde un punto de vista más lejano, pero hablo de vivencias muy importantes para mí.

Altero la cronología, mezclo latitudes… y empiezo con la visita de mi amiga Mariko, que vino hace muy poco desde Japón a visitar Madrid durante la Navidad. La meteorología no era favorable – frío y mucha lluvia – pero hemos podido pasar un buen rato juntos. Mariko conoció a algunos amigos, de alguna forma cercanos, por estar relacionados a la producción de algunos de mis discos. Hubiera deseado que la ocasión fuera más favorable para más encuentros, con muchos más amigos!… Un placer haber estado con Mariko por aquí!

Y Mariko, inevitablemente, también me ha devuelto a Japón… De mis andanzas por allí, aún faltaban por reseñar otros episodios y encuentros que marcaron mi primer viaje a aquel país: Habíamos dejado Kyoto, lo último de lo que habíamos hablado!…

Después de Kyoto nos fuimos a Yamagata. Y nos fuimos en tren, después de pasar una vez más por Nagoya.

Yamagata es una ciudad rodeada de montañas y estaciones de esquí, que en invierno rebosan de amantes de este deporte. La ciudad es pequeña y amable. (Y como hemos ido en verano, sin el supuesto bullicio estival, la ciudad era más amable todavía…).

Las montañas del alrededor, muy altas. Se contemplaban bonitos paisajes que ya se divisaban desde el tren, antes de llegar a la ciudad. Llegamos a la estación de Yamagata y allí estaba Eiko Ishigooka esperándonos. (Eiko y Manabu eran los promotores del concierto en Yamagata). Eiko, encantadora, atravesó la ciudad y nos llevó a comer a un sitio maravilloso, el restaurante “Kiri Kiri” donde, por primera vez, comería junsai, un exquisito y diminuto vegetal cultivado en el agua, de textura gelatinosa. En aquel momento –comienzo del verano – el junsai se come fresquito… Una delicia!

Comí también crisantemo por primera vez. Aquellos platos eran exquisitos y desconocidos hasta entonces para mí. Chisako y Kei, dueños de aquel acogedor y típico restaurante – melómanos que posteriormente encontraría también en el club donde toqué – también me prepararon el mejor soba que he comido hasta este momento. (El soba en Yamagata es espectacular! Yo lo confirmaría posteriormente junto a Manabu…).

Manabu no pudo acompañarnos en la primera experiencia gastronómica en Yamagata. Llegamos un poco tarde al restaurante y él no pudo estar porque ya había vuelto a su trabajo. Desde allí, encantados con la comida y el trato, nos fuimos al hotel, en el centro de Yamagata.

Justo antes de la prueba de sonido he podido saludar con más calma a Manabu, que ya había terminado su jornada de trabajo y se unía a nosotros. Junto a Manabu pasaría algunos de los momentos más entrañables que he vivido en mis andanzas de músico. Un gran tipo, Manabu! Mi amigo Hiroaki ya me lo había dicho. En un país donde la hospitalidad es la nota predominante, Manabu se salía!… Nos llevó a los mejores restaurantes de Yamagata. Comimos de lo mejor y tomamos los mejores sakes – ¡unos cuantos!… Manabu, insuperable anfitrión!

Hiroaki me había dicho que Manabu había contado con tres días en Yamagata – solo toqué una vez allí – porque él quería invitarnos a muchos lugares … Además, me hizo socio de un nutrido club de fans de la música brasileña organizado por él, el “Bossa da Curtição”. (Club del que soy socio de verdad, ¡con carné incluido!…).

Toqué el día 15 de julio, con la participación de Hiroaki a la percusión. Hubo mucha gente durante la actuación en el “Noisy Duck”. Sold out!!! Un local donde normalmente se programaban conciertos de jazz. Me gustó muchísimo tocar allí!

Saliendo de allí fuimos a cenar – siguiendo la “ruta Manabu” – a un restaurante espectacular, el “Kawashima”, casi pegado al “Noysy Duck”. Allí, entre mucha variedad de exquisitos platos y bebidas, me acuerdo de que por primera vez comería el “abalón”, un molusco gigante, de textura muy especial, muy apreciado en Japón. Hablé mucho con Manabu allí durante aquella inolvidable cena. Hablamos de todo, muy animados por la calidad de los alcoholes que consumíamos… Y por el placer de compartir momentos bonitos y disfrutar con la charla. Fue como si ya nos conociéramos, como si todos ya fuéramos amigos, y nos viéramos allí después de mucho tiempo… Allí estábamos Eiko, Mariko, Hiroaki, Manabu y yo.

Desde allí nos dirigimos a otro restaurante/bar, donde vimos a una parte de las personas que habían estado en el concierto. Ha sido muy interesante porque he podido hablar con muchas de ellas: Con Hitoshi y la encantadora Rina (de la Radio Vigo FM), con Hiroshi y Michihiro (de HMV), con Tenshi y con el director de cine Kichitaro Negishi, entre otras personas maravillosas, que también habían estado en “Noisy Duck”. Me sentía allí muy querido, en medio de tanta gente que había ido al concierto – algunos desde ciudades cercanas. Mi ego decía que no me lo creyera tanto … pero confieso que lo disfruté como un rock star.

Salimos de allí los cinco (Eiko, Mariko, Manabu, Hiroaki y yo), y nos fuimos al Bar “Saudade”, donde tomaríamos una copa antes de irnos al hotel. (Un bar con nombre brasileño… ¡Que detalle para terminar aquella noche inolvidable!…). Muy intensa la noche! Me acordé de las palabras de Diego Vasallo, que hace mucho me dijo que, después de un concierto, un artista no debería jamás irse inmediatamente a su casa!… Y allí, en medio de tanta intensidad, la noche se hizo muy corta… Yo me sentía como en casa todo el tiempo!…

A la mañana siguiente, Eiko nos llevaría a conocer Yamadera, una maravilloso paraje en la montaña, con templos budistas imponentes y alucinantes paisajes, cerca de Yamagata. (Cuando llegamos allí, Mariko me enseñó la estatua de Matsuo Bashō, gran poeta japonés).

Los templos de Yamadera estaban clavados en la montaña, la misma que subimos y bajamos con mucha disposición, haciendo gala de buena preparación física… Sin duda, el paisaje más bonito que he visto en Japón. Después de bajar la montaña, comimos – con ¡muchas ganas! – en un restaurante cercano, y compramos algunos regalos típicos antes de volver al hotel.

¡Increíble Yamagata! ¡Entrañables Manabu y Eiko!…






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